Pregunta: Como depurar el higado graso con sábila y ciruela




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Propiedades de la ciruela

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Propiedades y beneficios de la ciruela para nuestra salud



La ciruela aporta muchísimos beneficios para la salud, es por eso que hoy hablaremos sobre ello.

Propiedades de la ciruela

Son muy útiles para el sistema digestivo, ya que aportan fibra y sorbitol, por lo cual es usada para tratar problemas de estreñimiento.

También contienen vitaminas y minerales que nos sirven para fortalecer el organismo. Además no poseen grasas saturadas y son bajas en calorías.

Abundante Vitamina C, por lo cuál sirve como antioxidante natural.

Consumir diariamente una o más ciruelas ayuda a mejorar el sistema inmunologico ante inflamaciones, agentes patógenos y radicales libres.

La ciruela amarilla posee abundante Vitamina A y beta coroteno , muy buena para la salud de la piel, las membranas mucosas y además para la vista.

El consumo diario o frecuente de esta fruta, ayuda a prevenir el cáncer de pulmón y el cáncer de boca.

Aporta minerales como el hierro y potasio.  El potasio es indicado para controlar la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Mientras que el hierro ayuda a la formación de globulos rojos.

Ayuda a combatir el envejecimiento de los organismos de nuestro cuerpo.

También ademas de lo ya mencionado, posee Vitamina K que ayuda a prevenir el Alzheimer en ancianos y mejora la coagulación sanguínea.

Rica en vitamínico B que ayuda a mejorar el metabolismo.

Estás son algunas de las propiedades de la ciruela, esperamos que te haya gustado y no dudes en consumirla habitualmente.

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Remedios caseros para el hígado graso (esteatosis)

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El hígado graso se considera una enfermedad silenciosa, ya que, en la mayoría de las personas que lo sufren no presentan síntomas evidentes.  Sin embargo, otras personas pueden sentir una ligera sensación de presión o dolor en la zona superior derecha del abdomen, fatiga crónica o pesadez después de las comidas.

Para diagnosticarlo, se debe realizar un análisis de sangre cuyos resultados confirmen la existencia de un alto índice de transaminasas (unas enzimas presentes en el hígado) y también un aumento de los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos. Una biopsia hepática y una ecografía de contraste podrían constituir las pruebas definitivas de su presencia.

Remedios naturales para el hígado graso:

Consumir lecitina de soja ya que ayuda a expulsar la bilis a través del hígado al hacerla más fluida y eficaz.

Lavar, pelar y picar dos rábanos negros y colocar en una licuadora.  Añadir un vaso de agua. Licuar por unos instantes y luego colar.  Tomar este jugo en días alternos (un día sí y otro no).

Verter dos cucharadas de cardo mariano en una taza de agua que esté hirviendo.  Tapar y dejar refrescar.  Tomar una taza de esta infusión a diario.

Consumir, cada dos días, las hojas tiernas de cardo mariano y sin espinas en una ensalada.

Tomar una cucharada de mixtura de ruibarbo y soda la cual se adquiere en las farmacias botánicas.

Mezclar una cucharadita de diente de león y centaurea en una taza de agua.  Hervir por 3 minutos, retirar del fuego y tapar.  Tomar, bien caliente, una taza después de las comidas principales.

Consumir alcachofas en las ensaladas, por lo menos, tres veces por semana.

Recomendaciones a tener en cuenta:

Toda persona que sospecha que tiene hígado graso debe acudir a un especialista para que le confirme, mediante pruebas, si efectivamente lo padece.  Si se determina que el hígado graso es consecuencia de una dieta incorrecta, es importante cambiar los hábitos alimenticios.  En este caso, se recomienda:

Evitar el consumo de azúcar (principalmente provenientes de pasteles, galletas, etc., fabricados industrialmente).

Evitar la ingesta de bebidas alcohólicas.

Reducir el consumo de productos lácteos enteros y preferir, en su lugar, el yogur desnatado y el kéfir.

Evitar el abuso de las grasas de origen animal. Sin embargo, éstas son una rica fuente de proteínas.  Una forma de sustituirlas es mediante el consumo de proteínas de origen vegetal (soja, quinoa, entre otros).

No abusar de los hidratos de carbono de absorción rápida (pan y arroces no integrales).

Consumir pescado azul, por lo menos, tres veces a la semana.

Consumir  más fibra en la dieta, ya que facilita la eliminación del exceso de grasa y azúcares (cereales integrales).

Usar técnicas de cocción que permitan eliminar el exceso de grasa como cocinar al horno, al vapor, hervidas o a la plancha.  Se debe evitar los fritos y los guisos elaborados con ingredientes ricos en grasa saturada como, por ejemplo, el chorizo o la morcilla.

Realizar ejercicio regularmente como caminar durante 30 minutos al día.

Es importante tomar acciones si se sufre de hígado graso, ya que, de lo contrario, se puede desarrollar una fibrosis hepática (un endurecimiento del órgano) y otros desórdenes internos e incluso existe un alto riesgo de padecer de problemas cardiovasculares.
Este contenido es solamente informativo, no debe considerarse como consejos ni opiniones medicas, consulte siempre con su medico.
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