Muchas veces por orgullo decimos “por qué tengo que pensar que me va a ir bien si siempre me va mal”. No sabemos que con este tipo de pensamiento solo nos estamos envenenando por dentro.

El año pasado tuve un alumno que era bastante negativo. Nunca quería jugar en los juegos porque decía que ya sabía que iba a perder, que él siempre perdía. Hasta que un día le hablé de la importancia que tiene el ser positivo en la vida. Lo convencí de que jugara con una mentalidad optimista. Y ganó! Desde entonces empecé a notar una mejoría en su actitud. Cuando se volvía a poner negativo, le volvía a recordar las ventajas de pensar positivo. Este año lo vi y hasta su semblante se veía más alegre.

En la escuela de mi hija todos los meses sacaban un papelito con el nombre de un niño para que fuera a almorzar con la directora. Mi hija todos los meses esperaba que saliera su nombre y no salía. Yo noté que ella se estaba formando en su pensamiento la certeza de que nunca iba a salir. Yo le dije que ese pensamiento no la llevaría a ningún lado, que ella debía tener la certeza de que su nombre iba a salir y no el contrario. El siguiente mes, que ya era el último del año escolar, salió!

El pensamiento positivo no es una superstición. Los ejemplos que he puesto es porque son recientes y me ha hecho gracia ver resultados tan inmediatos. Será que los niños por ser tan inocentes tienen la capacidad de desarrollar esa fé que mueve montañas.

Y nosotros como adultos queremos hacernos tan objetivos y tan “realistas” que no podemos creer antes de ver.

El pensamiento positivo tampoco es una fórmula mágica. Así como para perder de peso no existen las dietas mágicas sino que es necesario cambiar nuestros hábitos alimenticios, así para empezar a recibir los beneficios de la mentalidad optimista es necesario cambiar nuestras vibraciones.

Veamos el ejemplo de la radio. En 1867, James Clark Maxwell descubrió la posibilidad de crear ondas electromagnéticas que viajaran por el espacio a gran velocidad. Más adelante, en 1887, Heinrich Hertz, logró producir la primera transmisión sin hilos usando estas ondas electromagnéticas. Varios años y tres o cuatro más genios después, se empezó a usar la radio. El ejemplo que quiero poner es que estas ondas electromagnéticas existían antes de 1867 pero nadie sabía de su existencia porque no se veían. Hasta que existió el aparato conocido como la radio, se podría decir que estas ondas se materializaron o se hicieron una realidad.

De la misma manera, las vibraciones positivas y las negativas existen aunque no las veamos. Si nos rodeamos de actitudes negativas como quejas, rencores, mal agradecimiento, mal humor, envidia, etc. nuestro cuerpo (que vendría siendo como la radio) manifestará esa negatividad. Por el contrario, si nos rodeamos de actitudes positivas como agradecimiento, alegría, el compartir, etc. en nuestra vida se manifestarán cosas positivas.

Siguiendo con el ejemplo de la radio, si usted lleva años siendo pesimista, su frecuencia está sintonizada en una estación de negatividad y pesimismo. Cámbiele a la estación! Empiece hoy a pensar positivamente!

♫♪♫♪ Vuela que vuela y verás, que no es difícil volar ♫♪ ♫♪

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