Cuando atravesamos períodos de estrés muy elevado, puede parecer que las cosas no tendrán solución. Ciertamente todo lo que sucede nos resulta agobiante: ¿cómo lograr sacar en tiempo este proyecto complejo?, ¿qué hacer para resolver los problemas que sufre la pareja?, ¿cómo llegar al fin de mes con todas las deudas pagadas?, etc. Se tiene una sensación de angustia que no permite analizar racionalmente los acontecimientos. Sin embargo, hay modos de ir poco a poco saliendo de esta condición sin enloquecer.

Lo primero que se necesita para combatir el estrés es tomar el control de la situación. Ello significa asumir todo lo que pensamos, sentimos, vivimos, y analizar la forma en que estamos haciéndole frente al problema. Muchas veces la solución está en nosotros mismos, en alternativas que no hemos mirado, en falta de comunicación a la hora de manejar una relación humana, o simplemente en flexibilizar nuestra mente para restarle importancia a algún punto. La única manera de eliminar el estrés es aceptar que somos los mayores responsables.

También es importante identificar concretamente la fuente de estrés. Y aunque sea una tarea ardua, no hay más remedio que intentar clarificar lo que no siempre es obvio. Se requiere observar nuestros hábitos y actitudes cotidianas para determinar si existe un problema específico o si tenemos una manera agobiante de entender la vida; si los problemas son familiares, de trabajo, de situación, o por el contrario son existenciales y llevan otro tipo de manejo. Puede que sean temporales, pero podría ser que tuviéramos dificultades, físicas o mentales, para relajarnos.

Hay algunas formas insanas de enfrentar el estrés. Fumar, beber, comer en demasía o dejar de hacerlo, tomar píldoras frecuentemente, dormir en exceso, estar horas ociosas frente al TV o a la computadora, alejarse de los amigos y parientes depositando la incomodidad en otras personas… todos estos comportamientos deben ser evitados pues no resuelven la situación, además hacen daño a la persona y a los seres queridos.

Algunas estrategias son:

• Evitar el estrés innecesario: Muchas situaciones no pueden ser evitadas y deben tener solución; sin embargo, hay muchas áreas que pueden ser eliminadas con facilidad.

• Alterar la situación estresante: Ello puede lograrse alterando el modo en que nos comunicamos con las personas o la manera de interactuar con la situación de que se trate.

• Adaptarte a lo que te estresa: Otro modo de relajarse es intentar cambiarse uno mismo, en lugar de tratar de cambiar al otro.

• Aceptar las cosas que no puedes cambiar: Hay situaciones en la vida que no pueden ser cambiadas, hay que aceptarlas del modo en que vienen. En ocasiones queremos tener el control de todo y eso es imposible.

• Buscar tiempo para divertirse y pasarla bien: La persona que suele distraerse y buscar relajación con regularidad, está en una mejor posición para enfrentar cualquier fracaso o exigencia que la vida le plantee.

Pero ojo: a veces estamos intentando usar algunos métodos para luchar contra el estrés que no están funcionando. Es mejor cambiar por otros más saludables para la personalidad. Cada individuo es único, así pues cada solución debe ser singular. No todo lo que es bueno para alguien es bueno para el otro. Se deben probar distintas estrategias sin tener miedo al fracaso. Lo importante es mantener aquello que te haga sentir calma y seguridad.

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Este contenido es solamente informativo, no debe considerarse como consejos ni opiniones medicas, consulte siempre con su medico.
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