El mamey colorado es una fruta tropical que se cultiva principalmente en países centroamericanos y del Caribe. Por su agradable sabor, se le consume de manera natural, en jugos o en postres como jaleas y mermeladas. Sin embargo, muchas personas ignoran que esta planta también tiene propiedades que la hacen muy beneficiosa para la salud.

En algunas islas caribeñas, se emplea el aceite de su semilla como pomada para suavizar la piel y también para detener la pérdida del pelo, aplicando y friccionando suavemente el cuero cabelludo. Con el mismo fin, en México se mezclan las semillas en polvo con aceite de ricino y se unta el preparado procurando que penetre profundamente. Se dice que es muy eficaz para detener la caída del cabello provocada por dermatitis seborreica.

Otro uso de la semilla es para afecciones de la piel. Después de extraer el aceite de la semilla se separan los restos y se aplican como cataplasma sobre las áreas afectadas. Si se prepara una infusión con la semilla, resulta un excelente sedante en enfermedades oculares y de los oídos. Lavar los ojos con este té puede servir también como una especie de colirio que refresca la vista.

En México se mezcla la semilla pulverizada con vino para remediar problemas coronarios, cálculos renales y reumatismos. Por otro lado, el núcleo de la simiente es muy digestivo y posee propiedades diuréticas muy útiles en caso de problemas de contención urinaria.

Su amarga corteza se toma en decocción y funciona como un pectoral. En Costa Rica, se emplean las hojas y la corteza para preparar un té que beben los pacientes hipertensos y personas con arterioesclerosis. La savia de esta planta es vomitiva y también puede usarse para eliminar verrugas, hongos y protuberancias plantares.

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